Tribuna

Virginia Ungar

Revista Cabal - Lunes, 14 de septiembre de 2015

Entrevista a Virginia Ungar

Entrevista a Virginia Ungar

Médica y psicoanalista especialista en niños y adolescentes, Ungar presidirá por mérito propio la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA), por decisión de más de doce mil psicoanalistas de todo el mundo.

Materia propia

En 105 años de historia, es la primera vez que una mujer presidirá la institución que creó Sigmund Freud en 1910. En esta entrevista con Revista Cabal, la especialista aporta claves sobre los desafíos que enfrenta el psicoanálisis en la actualidad, las patologías que aquejan a chicos y jóvenes y los desafíos que enfrentará en su gestión.

A lo largo de la historia del Psicoanálisis mundial, las mujeres tuvieron una presencia destacada; acaso alcance mencionar nombres como los de Anna Freud y Melanie Klein. Ahora, otra mujer, que además es argentina, presidirá por primera vez la asociación que nuclea a las instituciones psicoanalíticas dispersas por el mundo y cuyo primer presidente electo fue otra figura clave del psicoanálisis, Carl Gustav Jung.  Se trata de la médica psicoanalista Virginia Ungar, que desde 2017 y hasta el 2021 estará al frente de la mítica Asociación Psicoanalítica Internacional (API), que fundaron Freud y un puñado de colegas en 1910.

Ungar, que desde 1977 ejerce su profesión en forma privada, ha ocupado además distintos cargos institucionales en las últimas décadas, y desde 1984 es docente en instituciones y universidades en América, Europa y EEUU. Como integrante de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires (Apdeba),  ha desplegado un trabajo ejemplar al frente del Centro Liberman, perteneciente a la institución, y ha demostrado su solvencia en decenas de ponencias y mesas redondas vinculadas a problemáticas de la adolescencia y la niñez.

Revista Cabal le propuso pensar sobre una serie de cuestiones asociadas a su actividad y a las dificultades que aquejan a los chicos y jóvenes de hoy, y ella asumió, generosa, el desafío.

-¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta hoy el Psicoanálisis, en la época de las neurociencias y las terapias cortas?

-El psicoanálisis no ha sido no es ni será una alternativa terapéutica masiva. Es una terapia que apunta a cambios profundos en la personalidad además de aliviar el sufrimiento mental y resolver los síntomas. Requiere tiempo y poder ser sostenido en la duración que requiere para cada paciente. El desafío es seguir trabajando siempre bien, seguir formando profesionales con un alto nivel de preparación para la tarea y profundizar el intercambio con otras disciplinas. El Psicoanálisis ha revolucionado la cultura de la época en que nació y ha continuado haciendo aportes fundamentales a la Educación, la Medicina, las Ciencias en general y el Derecho.

-¿Qué distingue al psicoanálisis argentino de los que ejercen profesionales de otras latitudes?

-El psicoanálisis tuvo un enorme desarrollo en la Argentina desde los años 50’ en adelante. Los pioneros, muchos de los cuales llegaron huyendo del nazismo en Europa, hicieron escuela y se encontraron con un terreno fértil y profesionales interesados en la práctica. El nivel del psicoanálisis argentino es excelente y reconocido afuera del país. Lo que me parece un rasgo distintivo es que en Argentina es muy natural pedir ayuda terapéutica, no es algo que se oculta.

-En relación a la niñez y la adolescencia, puede mencionar o enumerar brevemente cuáles son los problemas más preocupantes, entre los que aquejan a los más jóvenes.

-Voy a ser breve, con un tema que necesitaría mucho espacio. En la infancia se ven trastornos de hiperactividad, síntomas neuróticos de diversa índole, como fobias, obsesiones. Lo que personalmente encuentro preocupante son los cuadros de somatización, y la gran exigencia a la que son sometidos los niños con agenda completa. El trastorno de déficit de atención, tan mencionado en esta época, es una etiqueta en la que se incluye una variedad de patologías muy diversas. En este caso, me preocupa la facilidad con que se medica a los niños. Otro tema que aparece en la infancia es el bullying, que siempre existió, pero se ha incrementado con las redes sociales. En la adolescencia los problemas más preocupantes se relacionan con los trastornos de alimentación, adicciones a sustancias y alcohol, el aislamiento y el síndrome de cutting (autoagresión). No tenemos que olvidar que es en la adolescencia cuando aparece una enfermedad mental muy grave como es la esquizofrenia.

- ¿Qué significa para Ud., en lo personal, el hecho de ser la primera mujer elegida para presidir la asociación fundada por Freud?

-Significa un gran desafío y una gran responsabilidad. Si bien las mujeres en el Psicoanálisis han tenido una importante presencia desde los momentos iniciales, ninguna había llegado a presidir la API. Es llamativo por un lado que ya en los años 20 del siglo pasado autoras como Melanie Klein y Anna Freud publicaban libros y que no hayan llegado a la presidencia. Es por eso que siento que tengo una tarea por delante de mucho compromiso y que tengo que dejar en un buen lugar a las mujeres profesionales.

- ¿Cuáles serán los principales objetivos de su mandato? ¿Qué quisiera haber hecho/concretado al terminarlo?

-Quisiera que el psicoanálisis recupere el lugar prominente que tuvo al generar un efecto profundo en la cultura. Tuvo influencia en la medicina, la educación, la jurisprudencia. Uno de los objetivos es conseguir que más profesionales jóvenes se interesen por la formación que ofrecemos. De esa manera el psicoanálisis va a llegar a lugares menos transitados por la disciplina en el campo de la Salud Mental. Tenemos mucho para ofrecer con la mirada psicoanalítica en una época de gran sufrimiento y de mucho bombardeo mediático. Si conseguimos que se valore el espacio de intimidad que crea un análisis, y podemos ayudar a más gente en su padecimiento, yo voy a estar muy contenta. Un analista bien capacitado va a poder aplicar el método en diferentes contextos y culturas.

- Las terapias psicoanalíticas parecen haberse acortado: antes era usual ir hasta tres o cuatro sesiones semanales, y actualmente es más usual ir una o dos. ¿Cuál es su opinión al respecto?

-Una terapia psicoanalítica apunta a cambios profundos en la personalidad, no se conforma con acallar los síntomas. Trabaja sobre la base de una relación de confianza mutua, este espacio debe crearse y sostenerse  Analizar sueños, por ejemplo, precisa de una continuidad, de varias sesiones semanales para poder expresarse, profundizarse en su análisis. Esto hace necesaria una continuidad en el tiempo, no sólo en el número de sesiones, también en duración en el tiempo.

- ¿Es correcto que las obras sociales y prepagas no incluyan el psicoanálisis entre su cobertura de terapias, o deberían incluirlas para que éstas no sean una posibilidad accesible sólo a quienes pueden abonar un tratamiento?

-El ideal es que la incluyan. En otros lugares del mundo, como por ejemplo en Canadá y en Alemania, para citar solo dos, las obras sociales pagan tratamientos psicoanalíticos de varias sesiones por semana y no cubren psicoterapias de corto plazo. Se trata de confiar en las ventajas que puede dar un tratamiento que logre cambios profundos y duraderos, eso beneficia a todos.  Esa es nuestra tarea, generar esa confianza.

Mini Bio

La Dra. Virginia Ungar es Médica Psicoanalista, especialista en Niños y Adolescentes. Miembro titular de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires. Profesora del Instituto Universitario de Salud Mental (IUSAM) de APdeBA. Chair del Comité de Psicoanálisis de Niños y Adolescentes (COCAP), y nueva Presidenta electa de la Asociación Psicoanalítica Internacional.